NO QUEDAN CARTUCHOS PARA BANKIA: LA RECIENTE SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO

El pasado 27 de enero, amanecimos con titulares que rezaban lo siguiente: “El Supremo anula la compra de acciones de Bankia por engaño” (El País); “El Supremo deja sin excusas para devolver el dinero a los accionistas” (eldiario.es). Y es que, el Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo había rechazado dos recursos planteados por Bankia contra la anulación de la adquisición de acciones en su salida a Bolsa en julio de 2011. Miles de accionistas ya veían sus pretensiones estimadas en los tribunales civiles, pero esta sentencia es clave, ya que condicionará, a partir de ahora, todas las decisiones que se tomen en todos los tribunales respecto a este tema, tanto de asuntos que actualmente se estén tramitando en instancias judiciales, como de futuras reclamaciones. Pero, ¿qué implica esta sentencia? ¿Pueden todos los accionistas recuperar su dinero?

Antecedentes

El origen de esta decisión radica en dos reclamaciones que realizaron dos matrimonios, de Valencia y Asturias, por valor de 9.997’50 y 20.868’75 euros, respectivamente, en acciones adquiridas durante la salida a Bolsa de Bankia en el año 2011. Un tiempo después a la adquisición de las mismas, se produjo el rescate público a Bankia, con lo que el valor de las acciones se redujo hasta casi desaparecer, por lo que ambas familias, al igual que miles de accionistas, decidieron poner este asunto en manos de los tribunales, obteniendo un mal resultado en primera instancia, pero favorable en la segunda, ya que tanto la Audiencia Provincial de Valencia como la Audiencia Provincial de Asturias, estimaron de forma íntegra sus recursos.

A grandes rasgos, las Audiencias Provinciales entendieron que, efectivamente, existía un error en el consentimiento de los inversores –los dos matrimonios, en el caso concreto–, debido a que el folleto informativo, que es un documento obligatorio y esencial, elaborado por la entidad emisora –Bankia, en este caso– para que el inversor pueda conocer la información necesaria y suficiente para decidir si invierte en sus acciones o no –como lo es, por ejemplo, la relativa a los riesgos, los activos y pasivos o la situación financiera de la entidad–, contenía información falsa, al reflejarse en él la existencia de beneficios millonarios en el momento de la salida a Bolsa –cuando la realidad era totalmente distinta–, lo que hizo que los inversores tuvieran una idea falsa sobre la solvencia de la entidad. Es más, cabe recordar que a los pocos meses de la emisión de acciones, Bankia solicitó la intervención pública y se procedió al tan conocido y polémico rescate.

Respuesta del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo –que entra a conocer este asunto por los recursos interpuestos por Bankia– viene a seguir la línea de argumentación de las Audiencias Provinciales, en cuanto

que confirma la existencia de error en el consentimiento por parte de los inversores. Entiende, el Alto Tribunal, que Bankia era una entidad cuya salida a bolsa era un acontecimiento nuevo, no había cotizado con anterioridad en ningún mercado de valores, por lo que los inversores no disponían de un historial previo con el que pudieran informarse. La única fuente de información era el folleto, que recogía datos relativos a los activos y pasivos del emisor, de su situación financiera, beneficios y pérdidas, entre otros de igual importancia, y que, en este caso concreto, provocaba en los inversores una idea totalmente distinta a la realidad, ya que Bankia, en ese momento, se hallaba a borde del concurso de acreedores, con pérdidas multimillonarias que no confesaron, llegando, finalmente, a solicitar el rescate público. De otra parte, recalca, que esos datos falsos que se reflejaban en el folleto, eran determinantes para la captación de inversores. Y es que, seguramente, muchos de los inversores, de haber conocido la situación real de Bankia, no habrían invertido ni un euro de sus ahorros en acciones. En relación con este último aspecto, no debemos olvidar, y así lo menciona expresamente también el Supremo en su sentencia, que la información del folleto estaba elaborada por Bankia, sí, pero estaba autorizada y supervisada por un organismo público, lo que, sumado a los millonarios beneficios, era un aspecto importante que daba fiabilidad y confianza al inversor sobre dónde estaba invirtiendo su dinero

En definitiva, el Tribunal Supremo justifica la existencia del error en que el folleto recogía una situación de solvencia y de existencia de beneficios que resultaron no ser reales, siendo estos datos económicos fundamentales para que el inversor pudiera adoptar su decisión, quien, a su vez, pensaba que era accionista de una entidad con importantes beneficios, cuando en realidad había suscrito acciones de una sociedad con pérdidas multimillonarias.

No obstante, y a pesar de todo lo dicho, el Tribunal Supremo viene a diferenciar entre dos tipos de inversores: el pequeño inversor y el gran inversor o inversor institucional. Esta distinción la viene a realizar a lo largo de la sentencia e implica que la nulidad de la suscripción de acciones queda reducida a los pequeños inversores, al entender que sólo disponían del folleto como elemento informativo principal, a diferencia de los grandes inversores o los inversores institucionales, quienes tienen acceso a otro tipo de medios en los que obtener datos relativos a la entidad que les habrían permitido sortear los graves falseos del folleto.

Conclusión

Se quema así el último cartucho que tenía Bankia para intentar calmar su tan conocida situación en instancias judiciales y sofocar las miles de demandas y procedimientos que se tramitan en la actualidad en los tribunales civiles. Esta sentencia sienta jurisprudencia, pero solamente abre la vía para que los inversores particulares que hayan suscrito acciones en el momento de la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011 reclamen en los tribunales y recuperen así su inversión; quedan así excluidos de esta sentencia los particulares que hayan suscrito acciones con posterioridad y los grandes inversores. El equipo de profesionales que integra Leyca Abogados está especializado en este tipo de procedimientos, por lo que, si usted se halla en esta situación y quiere hacer valer sus derechos y recuperar sus ahorros, no dude

en contactarnos sin ningún compromiso, le garantizamos una asistencia integral y personalizada a lo largo de todo el procedimiento.

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